Son muchos los que opinan que el campo de juego puede convertirse en el escenario perfecto para que las culturas del mundo entero se reencuentren y reconozcan, sin las mediaciones e intereses en pugna que han condicionado las vidas de los millones de habitantes del continente africano desde hace décadas de historia universal.
Porque el Mundial es, sobre todo, mezcla de pasión y sentimientos, fusión de culturas reflejadas en cánticos, en banderas y en letreros de apoyo a los equipos de las distintas nacionalidades que participaron de la Copa Mundial de Sudáfrica. Y es que más allá del que gane o del que pierda, lo lindo, lo que potencia en esencia el deporte, es la convivencia en las tribunas de los estadios, en las que se funden las particularidades de cada país.
Así, por ejemplo, Bloemfontein, Ciudad del Cabo, Johannesburgo, Nelspruit, Polokwane, Port Elizabeth, Pretoria y Rustenburg, las sedes del torneo, son también esos escenarios especialmente ambientados para la fusión cultural que promueve el deporte.
Cinco de los estadios de la Copa Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010, incluyendo el de Johannesburgo, el Soccer City, en donde se celebró la apertura del torneo y en donde se disputará la clausura del mismo, han sido refaccionados y remodelados para el mismo. Otros dos han sido tirados abajo, literalmente “demolidos”, para volver a reconstruirlos y que estén en condiciones para el campeonato, y los otros tres que falta fueron totalmente hechos a nuevo, gracias a los millones que se han invertido en Sudáfrica.
Fuente: Teleaire.com




