Ghardaia, una ciudad simple pero hermosa

Emprendemos viaje desde El Goléa hacia el norte. Dosciento sesenta kilómetros nos separan de nuestros destino y el camino ya sorprende… llanuras de piedra de pizarra brillan bajo el sol, más allá la arena comienza a volar y las dunas cambian de lugar. Y ahí está, allí se alza Ghardaia, la capital y más impresionante de las cinco ciudades de M’zab, en Argelia. Construida en el siglo XI, luce orgullosa a su grandiosa mezquita que cuenta con un minarete imponente. Blanco es el color que se impone en las edificaciones, ya sea en la construcción religiosa como en los domicilios particulares. Una gran paleta de colores es la que regala su famoso mercado.

Y es justamente ese uno de los principales atractivos de la ciudad y llegamos a él por la calle Ibn Rosten. Se trata de una plaza de forma rectangular y descubierta con tiendas en las que se ofrece comida, ropa y artesanías, principalmente, alfombras y tapices. El mercado funciona todos los días durante todo el día, pero quienes conocen recomiendan visitarlo durante la mañana.
Claro que caminar por la ciudad vieja es una aventura en sí misma, allí se descubren sus estrechas calles y sus frescos, allí, se encuentra la Gran Mezquita. Ésta, de apariencia de fortaleza es, en su interior, de una simpleza que llama la atención. Cuenta, además, con un hermoso y minarete exterior, sin ornamentación alguna y de forma piramidal. Y en las cercanías del centro religioso se encuentra el cementerio de tumbas uniformes y tan simple como el resto de las edificaciones. Al parecer, la ostentación no forma parte de este pueblo.
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