En Sudáfrica, la alta prioridad dada a la conservación de la naturaleza se manifiesta de manera inequívoca en la gran cantidad de reservas nacionales, como ser la del mundialmente famoso Parque Kruger.
Pero también, hay otros tantos parques nacionales, como el Pilanesberg, Santa Lucía, Blyde River, en la Ruta Panorámica de Mpumalanga, y Tsitsikama, en la Ruta Jardín, que son verdaderos reservorios de flora y fauna en su estado más puro y natural.
Por otra parte, la diversidad de su población no puede menos que causar fascinación a todos aquellos turistas que se interesan particularmente en la música típica, en la cultura, en la gastronomía autóctona y en el arte, en todas sus manifestaciones, por ejemplo. Por eso Sudáfrica es también la oportunidad de conocer gente de los más variados orígenes y, en particular, ancestrales tribus africanas como los Zulú, Xhosa, Ndebeles, y de compartir con ellos una experiencia fascinante de convivencia e intercambio cultural, conociendo de cerca sus costumbres y tradiciones más características.
A lo anterior, se debe sumar el encanto de las ciudades sudafricanas, como la idílica belleza de Ciudad del Cabo, con su marcada influencia holandesa y la pintoresca Ruta de los Viñedos; o la pujanza de Johannesburgo, la “ciudad bosque”, la más rica del país, que debe su existencia al descubrimiento y explotación de vastos depósitos de oro; el dinamismo de Soweto, cuna de la resistencia al apartheid, hoy convertida en sede del vibrante ejemplo de una urbe negra; o Pretoria, también, la “ciudad jardín” y capital administrativa de la nación, Durban, un moderno balneario sobre el Océano Índico, con hermosas playas y aguas cálidas para ser disfrutadas durante todo el año.
Fuente: Teleaire.com




