Si uno viaja a Malí, lo más posible es que se aloje en su capital, Bamako, que por otro lado es la ciudad con mayor capacidad de alojamiento de todo el país. Así Bamako puede ser un buen punto de partida para conocer el resto del país, y más en concreto las Montañas Mandinga, cuyas estribaciones comienzan a aproximadamente 50 kilómetros al sudoeste de la capital y se desarrollan hasta la frontera del vecino país de Guinea.
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En estas montañas se encuentra la ciudad de Kangaba, de alguna forma es la capital espiritual de toda la región mandinga. Aquí se encuentra la Kamablo, una construcción sagrada, a la que sólo tienen acceso los integrantes de esta etnia, y en la que dicen que conservan tesoros tan preciados como copias antiquísimas del Corán o recuerdos de la rica e histórica monarquía de Malí.
Pero a lo largo de esta región podremos visitar otros poblados mandinga. El más famoso, muy visitado y mejor preparado para los viajeros y los turistas, es el poblado de Siby, ubicado a tan sólo 50 kilómetros de carretera de Bamako, eso sí, hay que tener en cuenta que son 50 kilómetros de carretera africana.
Ahí en Siby, además de acampar, se puede contratar un guía que nos llevará a las impresionantes Cascadas de Danda o a la zona de baño de Fanfaba o a un mirador natural sobre todo el valle, fantástico para ver anochecer. El lugar se llama Arche de Kamadjan, y todo aquel que lo visite se llevará un recuerdo imborrable a casa por la panorámica que se disfruta.




