Leptis Magna, una ciudad-museo

Llegamos a una tierra donde en cada rincón se desempolva algo de historia. A cada paso una ruina. Y al descubirlas nos damos cuenta de las diferentes influencias que ha recibido la ciudad de Leptis Magna, cerca de Trípoli en Libia. Es que el lugar vio la luz como un puerto fenicio, luego formó parte del Imperio Cartaginés y más tarde, del Imperio Romano.
Hoy, este museo al aire libre cautiva al viajante de turno y de sólo imaginar que la ciudad llegó a tener 100 mil habitantes y rivalizó en belleza y esplendor con la mismísima Roma, emociona de pensarla en aquellos años. Es que el emperador Septimio Severo, nacido en Leptis Magna, se dedicó a dotarla de las mejores y más hermosas instalaciones y construcciones. Para ello apeló, por ejemplo a los mármoles traídos de los distintos lugares que formaban parte del imperio, para combinar los diferentes colores: rosa de Aswan de Egipto, verde de Argelia, gris-rosado de Asia y blanco de Italia.
Ahora, al recorrer Leptis Magna, puede apreciarse el imponente arco de triunfo construido en honor al emperador, las termas de Hadriaric, cubiertas en su totalidad de mármol y granito y con enormes piscinas, los Baños de Adriano, el santuario Nymphaeum, foros, la basílica, un circo al que se consideraba como uno de los más grandes del Imperio y… el teatro. Este, construido con clara influencia helenística pero con las características más comunes en los teatros romanos. Levantado sobre una ladera sin excavar, la escena esta muy desarrollada y frente a ella, la cávea semicircular. Y como telón de fondo el maravilloso mar Mediterráneo, el sitio ideal para ver estas obras… de arte.
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