Si el desierto de Erg Chebbi, tiene una de las dunas más impresionantes del país, la pequeña ciudad de Merzouga en Marruecos, es la mejor parada para programar una excursión que nos permita vivir en carne propia el desierto.
Merzouga es apenas un pueblo con poco más que calles desérticas al sudeste de Marruecos, pero gracias a la creciente popularidad del desierto de Erg Chebbi, y su ubicación junto a una de las dunas más impresionantes, de unos 50 kilómetros de largo , y 5 kilómetros de ancho, con una altura que alcanza los 350 metros, lo convierte en un sitio frecuentado por turistas de todo el mundo.
Imagen Alexbip
Merzouga, es el hogar ancestral de pobladores árabes, negros y bereberes, gente acostumbrada a recibir bien a los visitantes, atraídos por lo magnífico del entorno y las mejoras en las vías de comunicación. Los sitios de alojamientos se encuentran pegados a las dunas, por lo que el desierto estará presente con sólo abrir la ventana. En Merzouga, la mayoría de los operadores turísticos organizan travesías en 4×4, un modo de llegar a la ciudad recomendado partiendo desde Marrakesh o Casablanca.
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En Merzouga y en el desierto de Erg Chebbi, son imperdibles las salidas y puestas de sol, una visita al lago de Dayet Srji, donde se pueden observar la fauna, especialmente numerosas aves, y las excursiones nocturnas al desierto, con acampada incluida y visitas a los hogares bereber. El mejor modo de hacerlo, es rentando un camello con guías que nos acercarán al campamento para pasar la noche. En Merzouga, existen numerosos hoteles, desde los que se puede negociar una excursión inolvidable con noche de acampada entre las dunas. El amanecer, nos encontrará de seguro en lo alto de un enorme médano, con una manta sobre los pies y nuestros ojos encantados con uno de los amaneceres más bellos que veremos en nuestras vidas, donde las dunas se vuelven aún más naranjas y se funden con el sol.
