La isla que vamos a conocer guarda detalles especiales: primero, porque es una de las islas en estado puro de Cabo Verde que permanece prácticamente ignorada por el turismo. Y segundo, porque a pesar de ser desconocida, guarda una diversidad de paisajes y contrastes que la hacen única, una verdadera joya por descubrir.
Imagen ECV-OnTheRoad
Santo Antão es una de las islas más extensas de Cabo Verde y la más occidental del todo África. Pero además, por su variada geografía, contiene una diversidad de paisajes que van desde zonas desérticas o volcánicas, hasta valles cultivados que terminan en forma abrupta con los acantilados que caen al mar. La isla cuenta con picos como el Topo Coroa, que alcanza unos 1979 metros de altura sobre el nivel del mar. Es parte de una cordillera que atraviesa la isla de norte a sur, considerada durante mucho tiempo casi como impenetrable.
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Para llegar a Santo Antão, la puerta de entrada es Ponta d’Sol, un pequeño pueblo que cuenta con aeropuerto al norte de la isla. La isla cuenta con dos paisajes diferenciados: hacia el sureste, la zona árida, y al noroeste, con un régimen de precipitación más normal, el paisaje se vuelve más fértil y verdoso.
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Santo Antão es ideal para practicar senderismo, siendo un paisaje casi en estado puro. Desde numerosos arroyos, hasta montañas y volcanes en medio de formaciones de roca basáltica, el paisaje es digno de recorrerse en una caminata por senderos empedrados que atraviesan pueblos aislados donde los servicios son poco menos que un lujo. Pero siempre, la enorme hospitalidad de los pobladores locales compensa la soledad. Una travesía de varios días será suficiente para reconocer la isla, y descubrir sus variados paisajes, acantilados y playas de arena negra. Un panorama exótico y desconocido en la zona más remota de África.
