Llegar a este lugar es como viajar en el tiempo, atravesando años de nuestra historia hasta cruzar la frontera de la prehistoria. Y así llegamos a la meseta de Tassili, esa zona montañosa que se alza en pleno desierto del Sahara, en el sudeste de Argelia. Allí donde la erosión esculpió superficies enteras formando arcos rocosos y otras curiosas formas. Allí donde crece vegetación única como el ciprés y el mirto del Sahara.

Es allí donde la máquina del tiempo se detuvo y nos depositó en el Neolítico para admirar las más de 15 mil muestras de pintura y grabado rupestre. Manifestaciones que reflejan la fauna que habitaba la zona con representaciones en las que aparecen jirafas, elefantes con la trompa en alto, hipopótamos, animales gigantescos y figuras humanoides. Así como las costumbres y escenas de la vida cotidiana de los hombres que habitaron el lugar. Pueden encontrarse también, algunas figuras a las que no se les encuentra explicación como coloridos discos flotantes o el llamado “gran dios marciano”, una figura que parece estar vestida con traje de buzo y escafandra atado a un cable.

Retornamos de nuestro viaje en el tiempo, atravesando los casi 10 mil años que nos separan del momento en que aquellos hombres realizaron las pinturas rupestres. Hoy, Tassili es Patrimonio Cultural de la Humanidad. Hoy, en ese paisaje, nos sentimos como en ese ayer tan lejano.

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