Las impresionantes dunas producen ondulaciones que si congeláramos el momento, podríamos imaginar como un mar que en lugar de agua, está compuesto por millones de partículas de arena de un aspecto aterciopelado. Erg Chebbi es literalmente un mar de dunas dorado en Marruecos que expone postales idílicas en cada ángulo y momento.
Imagen Robbie’s Photo Art
Las caravanas turísticas sobre camellos, son una verdadera novedad en la escala milenaria de la historia del desierto atravesado por tribus nómades. Erg Chebbi, es un desierto situado en Marruecos, con dunas que alcanzan una altura de unos 150 metros y un color que tiende al rojizo.
Imagen amerune
La ciudad más cercana para adentrarse en el desierto de Erg Chebbi (enlace en inglés) es Merzouga, siendo además, el centro turístico desde donde parten la mayoría de las excursiones y caravanas. Las excursiones, sobre dromedarios muy funcionales para atravesar el desierto, pero hay que decirlo, nada cómodos, suelen incluir una parada para pasar la noche en tiendas de campaña bereberes, un campamento formando un círculo al pie de algún enorme médano rojo y dejando un centro protegido en el medio.
Imagen jonkeegan
Adaptados al turismo, los campamentos ofrecen comodidades impensadas aún en tiempos actuales: desde una cocina que permite platos típicos exquisitos, hasta tiendas ambientadas con alfombras coloridas y un cómodo dormitorio.
Imagen Zaphgod
Una noche en el desierto de Erg Chebbi será una experiencia alucinante, no sólo por el silencio y el paisaje, sino por la posibilidad de observar uno de los cielos menos contaminados por la luz artificial del planeta sobre el continente, una opción que permite observan “un millón de estrellas” como si se tratara de un techo luminoso de luces titilantes.
El marco de fondo durante la noche, será algún gemido de un dromedario, y el esporádico silencio que se hace eterno. A la noche, muchos turistas prefieren escapar por algún médano cercano para aguardar el mágico amanecer de Erg Chebbi. Entonces, con los primeros destellos de luz, el desierto se volverá dorado por una hora: será el momento de grabar la imagen en nuestra memoria, y convencernos de que es real para jamás desecharla.



